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Una tradición milenaria de la precordillera volvió a cobrar vida el pasado 25 y 26 de agosto, cuando guardaparques del Parque Nacional Volcán Isluga se sumaron a la limpieza ancestral de canales en las localidades de Chiapa, Illalla y Jaiña. La actividad, organizada por la Comunidad Indígena Aymara de Chiapa y la Comunidad Indígena Aymara de Jaiña, reunió a familias, autoridades locales y voluntarios en torno al principio andino del “ayni”, que promueve la reciprocidad y el trabajo colectivo como base de la vida comunitaria.
La invitación, extendida por la comunidad de Jaiña a la Corporación Nacional Forestal (CONAF), permitió que el personal del área protegida aportara su experiencia y esfuerzo en estas labores que resultan fundamentales para la supervivencia agrícola y ganadera de la zona.
“La limpieza y mantenimiento de estos canales son cruciales para el desarrollo agrícola y la sostenibilidad de las comunidades locales, garantizando el flujo de agua para los cultivos y el ganado. El compromiso demostrado por los guardaparques del Parque Nacional Volcán Isluga refuerza la estrecha relación y el apoyo que la institución mantiene con las comunidades que habitan en y alrededor de las áreas protegidas”, destacó la directora regional de CONAF, Natalia Ortega.
Una práctica ancestral para la vida
Los canales de regadío en la precordillera no son meras infraestructuras hidráulicas: representan el lazo vital entre la comunidad y su entorno. Su mantenimiento asegura que las aguas provenientes de bofedales y vertientes lleguen a chacras y pastizales, permitiendo la producción de alimentos y la crianza de animales en una geografía marcada por la aridez y las alturas.
Desde tiempos ancestrales, la limpieza de canales se lleva a cabo en comunidad. Se trata de una instancia donde se refuerzan los vínculos de parentesco y solidaridad, transmitiendo saberes de generación en generación y reafirmando la cosmovisión aymara, que concibe al agua como fuente de vida y de equilibrio.
Apoyo interinstitucional y comunitario
En esta oportunidad, la labor contó también con el respaldo de nuevas alianzas. Gracias a las coordinaciones entre CONAF y el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), se logró sumar a personal militar, quienes colaboraron activamente en la jornada del lunes 25 de agosto. Su presencia fue posible gracias al apoyo del Municipio de Huara, que gestionó el traslado de los efectivos hacia los sectores de trabajo.
Este gesto evidenció la importancia de la colaboración entre instituciones públicas, comunidades indígenas y organismos locales para la protección del patrimonio natural y cultural de la región.
Continuidad de la tradición
Los dirigentes de las comunidades destacaron que esta práctica, lejos de ser un simple trabajo agrícola, es un verdadero acto de resistencia cultural frente a la modernidad que amenaza con diluir costumbres ancestrales. La limpieza de canales es también un espacio de encuentro, donde niños, jóvenes y adultos participan juntos, reforzando la identidad cultural aymara y asegurando que la memoria colectiva se mantenga viva.
De esta manera, la participación de los guardaparques del Parque Nacional Volcán Isluga no solo aportó a la preservación del recurso hídrico, sino que además fortaleció la relación entre la institucionalidad y las comunidades, en una acción donde tradición y conservación ambiental caminaron de la mano.